Personas con alta sensibilidad

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¿Qué significa tener alta sensibilidad?

La alta sensibilidad se entiende como una manera de ser, un rasgo de personalidad, pero no se considera un trastorno.

Se ha observado que este rasgo aparece aproximadamente en una de cada cuatro personas y es hereditario. Eso no significa que todas las personas con alta sensibilidad sean iguales: cada persona es única porque la característica de la alta sensibilidad se añade a otros rasgos personales, circunstancias, aprendizajes, etc, cuya mezcla nos confiere una personalidad única a todos. Veamos como funciona el cerebro en la alta sensibilidad, cuya manera de ser tiene algunos inconvenientes pero también numerosas ventajas.

Los estudios científicos han comprobado que las personas altamente sensibles tienen un funcionamiento cerebral distinto, más activo, que provoca una mayor percepción de estímulos (sonidos, olores, colores, etc). Esto lleva a la persona a darse cuenta de más cosas que los demás, y por lo tanto a procesar un mayor volumen de información, por lo que puede saturarse a menudo. Por lo tanto, si eres PAS (persona altamente sensible) seguramente te darás cuenta de muchos detalles de las situaciones en las que te encuentres, pero quizás necesitarás momentos de soledad y tranquilidad para no saturarte.

Por ello las personas con alta sensibilidad pueden beneficiarse de entornos tranquilos, realización de mindfulness, ejercicio físico, de entrenamiento en el uso de herramientas de gestión emocional y sobretodo, de conocer su propia característica de alta sensibilidad.

¿Cómo puedo saber si tengo alta sensibilidad?

Existe un test muy sencillo para detectar la alta sensibilidad, creado por la psicóloga investigadora Elaine Aron, y adaptado a nuestro entorno por la asociación Pas España

¿Qué puedo hacer cuando sé que tengo alta sensibilidad?

Tener alta sensibilidad no es ningún trastorno, por lo tanto no hace falta realizar ningún tratamiento específico. Sin embargo, tener alta sensibilidad conlleva algunos inconvenientes a tener en cuenta.

Por ello, si te cuesta gestionar el estrés, si las relaciones personales o laborales te suponen un gran desgaste de energía, si tu mente no puede dejar de darle vueltas a las cosas del día a día, si a menudo te sientes mal o te cuesta dormir, entonces puedes plantearte la posibilidad de aprender algunos recursos o herramientas para manejarte y sentirte mejor teniendo en cuenta esta característica de alta sensibilidad.

Niños con alta sensibilidad (NAS)

Los niños con alta sensibilidad, igual que los adultos, perciben de manera mucho más intensa los estímulos que los rodean y reaccionan de acuerdo con la intensidad de sus emociones

Por ello, después de un día movido les cuesta dormir. Son niños que se quejan más de ruidos, olores, etiquetas que les molestan en la piel u otros estímulos.

Gracias a su empatía se dan cuenta de las emociones de los demás, y reaccionan a lo que se les dice con mayor intensidad tanto positiva como negativamente (¡cuidado con reñirles fuerte!). También se abruman más que los demás en ambientes híperestimulados o en situaciones de estrés, como los exámenes o las exposiciones orales en público, y necesitan unos tiempos de descanso y recuperación. Por otro lado, son niños reflexivos, que pueden realizar preguntas profundas, y puede que les cueste decidirse porque le dan muchas vueltas a las distintas posibilidades de elección.

Tener un hijo o una hija con alta sensibilidad implica conocer bien el rasgo para poder adaptar las estrategias educativas a sus necesidades.